Para tratar este tema de la vida de un ser humano, en la
música, tuvimos la grata experiencia de platicar con el Maestro Enrique
Barrios, Director Artístico de la Orquesta de Cámara de Bellas
Artes.
Enrique Barrios tiene integrada la música a su vida,
con 44 años de edad, casado, nos dice; soy la misma persona, el esposo,
el padre de 3 hijos: Sebastián, Jerónimo y Jorge Alberto el más
pequeño de un año de edad, y el músico; las funciones son las que son
distintas.
Mi contacto con el público es a través de la música y
"por" la música, esto como primera comunicación en los
conciertos; asimismo, procuro dar conferencias, tener entrevistas en la
radio y la televisión para desarrollar y guiar el interés del público
y adentrarlo en el gusto por la música.
Siempre hay que estar balanceando al Enrique Barrios, el
padre de familia, el ser humano, y por otro lado al Enrique Barrios el
músico, el director de orquesta con una trayectoria, una carrera, un
repertorio y una imagen y contacto con el público. Ante todo deseo el
equilibrio, nos dice el Maestro Barrios.
A la pregunta de ¿qué compromiso debe hacer y manejar
un director de Orquesta de una tan importante como es la de Bellas
Artes?, el Maestro Enrique Barrios nos dice:
Un director de orquesta en general tiene que
comprometerse con la excelencia musical desde luego, con la
comunicación y la transmisión de las emociones que están en la
música, éste como compromiso definitivo y hay un compromiso también
muy importante, que es el de la extensión de este gusto para con el
público, porque de nada sirve que uno toque y dirija muy bien, si no ha
logrado tener la otra parte de la comunicación que es, el interlocutor,
el escucha. Esta comunicación es importante que la desarrollemos
primordialmente todos los directores del fin del Siglo XX y del Siglo
XXI.
¿Cómo une a la familia con su vida musical, con su
trabajo, que desde luego sabemos que es muy demandante en tiempo y
dedicación?
Hago a mi familia partícipe de esa vida musical, pero
ligeramente, no quiero definitivamente que la vida de la familia gire
alrededor de mi vida de director de orquesta. Creo en respetar las
preferencias de cada uno, participo con ellos en actividades como el fútbol,
el teatro y me agrada, que mi esposa desarrolle sus propios talentos,
ella está estudiando una Maestría en Psicoterapia para niños y
jóvenes.
Espero que se interesen en lo mío pero a su vez yo me
intereso en lo de cada uno de ellos.
Creo que el secreto de la familia está en que todos
estemos compenetrados; si no pues qué objeto tendría el estar juntos,
en familia.
Para nuestros lectores sería muy interesante saber
cómo vive el compromiso como Director Artístico con sus ejecutantes.
Hay que vivirlo como una transmisión de ese compromiso,
uno tiene que estar refrendando el compromiso de excelencia todo el
tiempo, refrendando la motivación hacia la música y constantemente
transmitiéndolo a los ejecutantes, a los miembros de la orquesta,
porque como en cualquier trabajo un peligro muy importante es caer en
rutina y lo que se ti8ene que hacer es estar evitando la rutina.
Es un trabajo de vocación, pero al igual que se
encuentra uno enfermeras que ya se les olvidó por qué se iban a
dedicar a eso, o médicos o personas en la religión, de pronto como
músico se le puede olvidar a uno y se vuelve un modus vivendi. No se
debe olvidar que tiene que estar refrendado esa razón de por qué se
dedicó cada uno a su vocación en la vida. Al igual que en la
religión, al igual que en la medicina entre otras vocaciones y en la
música si no tiene uno esa motivación de refrendarlo diariamente con
excelencia y compromiso de transmitirlo al público, se pierde el
sentido.
Algo que impacta en el resumen del currículum de
Enrique Barrios es que narra como dominó a la Sinfónica de Berlín por
y con su gran sensibilidad. "Es sorprendente cuando una orquesta
se puede transformar cuando está en manos del director adecuado. El
haber tenido al mexicano Enrique Barrios en el podio, fue un verdadero
golpe de suerte para esta orquesta sinfónica.". esto publicaba
el Berliner Morgenpost la mañana siguiente de su debut en Europa.
Al hacerle referencia de lo anterior al Maestro Enrique
Barrios nos comenta con gran sencillez pero conocedor de su fuerza
sensible y motivadora:
"Qué suerte tuve de que combináramos bien y
siguieran mi sensibilidad y mi convicción musical." "Es una
orquesta que tiene fama de ser muy difícil de controlar, así como hay
mujeres que tienen fama de "come hombres", esta orquesta tiene
fama de "come directores", son 100 músicos enfrente del
director, pero la verdad yo no me puse a pensar en eso, yo me puse a
pensar en el compromiso musical y lo que quería obtener de los ensayos
y los conciertos para brindarlo y comunicarlos al público. Concentrado
en la ejecución, se vuelve uno líder, líder que jala y guía a los
demás para ejecutar la obra, para transmitirla y comunicarla,
culminando con el ideal de fusión de músicos, director, notas,
instrumentos musicales y escuchas."
¿Cómo los motiva?
Mucho pasa de una manera no verbal, mucho pasa en
vibraciones, es algo que no se puede estudiar, demostrar y cuantificar,
se ve en el resultado, pero que definitivamente el director de orquesta
trabaja con eso. Si se piensa cómo el director tiene a un músico con
un cuaderno de música enfrente con su parte de la pieza que se está
ejecutando y que al mismo tiempo tiene que tocar el instrumento y
atender al director, definitivamente se percibe que la comunicación es
magnética, de la misma manera hace uno su motivación. Definitivamente
el director debe tener el pleno conocimiento de la partitura si no
sería imposible actuar con convicción y poder motivar; además, debe
ir 100 veces adelante de los 100 músicos que tiene enfrente. Cada
músico tiene que interpretar su parte pero el director debe estar
dominando todas las partes, definitivamente no e puede esperar al
ensayo, siendo así, no dirige.
"Dios está en la música" nos dice Enrique
Barrios. Es muy difícil ser músico sin ser creyente; es más, es
imposible. Si no concibe uno la grandeza de Dios que está en la música
no se logra ser un buen músico. El simple hecho de la existencia de la
música es una demostración de la existencia de Dios. No podría
existir algo tan maravilloso y extraño a la vez, si no nos lo hubiera
dado Dios.
En mi familia había mucha libertad, recibimos los
sacramentos y me preocupa hoy la falta de motivación en algunos
sacerdotes que no se comunican con sus feligreses. Hay sacerdotes
preparados como el Padre Javier González de la Iglesia del bueno Tono
que nos bendijo en nuestro matrimonio y que es un líder genial, habla
cercano a la gente sin separarse, es algo que me motiva a mi, y que hago
en la música; trato de no separar a los músicos del público, trato de
que todos estemos cercanos.
Como mexicano ¿qué compromiso asume para promover
nuestros valores, en los países que dirige?
Todo el tiempo estoy pensando como hacer notar en otros
países la cultura que tiene México, los milenios que tiene de
desarrollo cultural.
Hicimos hace unos años, una gira por los Estados Unidos
de Norteamérica, que recorría los casi 400 años de vida cultural de
México, con algunas intervenciones cortas mías que explicaban al
público de qué época se estaba haciendo referencia. Claro que no hay
música escrita de antes del 1550, pero repasábamos lo anterior a 1492,
por medio de piezas de música de cámara, que hacen referencia a la
vida precolombina, después pasando por la época de la Colonia, la
época independiente; en fin, fuimos haciendo ese recorrido y a la mayor
parte del público y la prensa les impactaba y se declaraban que no
conocían estas piezas hasta ese momento.
Hay gente que lo conoce pero no es gran parte del
público. Es mi intención llevarlo por Europa, pero como un recorrido
de los 5 siglos que lleva la música, para que conozcan estos 5 siglos
de historia de la música mexicana. Me estoy dando a la tarea de hacer
programas que lleven piezas representativas de estos 5 siglos de
historia musical mexicana en un solo programa, empezando con música de
1580 y acabando con música del año 2000.
Aún aquí en México en todas las temporadas incluimos
obras de mexicanos; en la III Temporada 1999 de la Orquesta de Cámara
de Bellas Artes abrimos con El Cambio que es una obra del mexicano
Eugenio Toussaint. Programada, en la segunda fecha, está la Opera
Zulema de Ernesto Elorduy que no se presenta desde antes de 1907.
Mantram para el III Milenio para coro y orquesta de
Ricardo Risco, mexicano, se presenta en estreno mundial, en el VI
Programa, el 16 de diciembre, que fue escrita especialmente para esta
temporada.
¿Cree usted, Maestro Enrique Barrios, que sufrimos una
crisis de gente comprometida en nuestra sociedad mexicana y
latinoamericana?
Existe crisis del compromiso. Siempre hay gente
comprometida, pero creo que hay más gente comprometida con su riqueza
personal que con el mundo. Falta gente comprometida con una mejoría en
el mundo.
Por ejemplo la inseguridad en las calles es reflejo de
esto, se ha distanciado tanto el tipo de vida y las posibilidades de un
grupo muy reducido de gente para con un grupo muy amplio de personas.
Nosotros en cuanto a llegarle a este amplio grupo de
gente sin posibilidades, dividimos nuestra actividad en la gente que
paga boleto; y por otro lado vamos a asilos de ancianos, niños de la
calle, huérfanos, vamos a escuelas de niños de muy bajos recursos.
En el Auditorio Nacional vamos a tocar para niños de
escuelas oficiales donde asistirán más de 70,000 niños. Ya hemos
tocado para maestros de estas escuelas oficiales; en una semana
interpretamos piezas musicales para 85,000 maestros. Así dividimos
nuestro tiempo en esta labor de dar la opción para acotar algo que se
percibe en este fin de siglo, que es la limitación de opciones. No creo
que un concierto al año o en su juventud les va a cambiar la vida a
estos grupos de niños, pero por lo menos brindamos esta opción que
puede despertar la inquietud.
¿Cómo asume Enrique Barrios el buscar ser mejor para
los demás?
Básicamente en las actividades que tengo. Como padre y
como esposo es donde busco ser mejor; ya que, si no estoy bien ahí, no
estoy bien en ningún lado. Esa es mi principal función. todo a base de
tiempo, se puede decir que a base de comunicación, pero la
comunicación sin tiempo no se puede dar. La comunicación nace
espontáneamente durante la convivencia, sin olvidar el respeto al
tiempo de los demás.
Como líder en mi trabajo, busco ser transparente y
derecho con los músicos y con el público busco comprometerme para que
también el público se comprometa con la Orquesta y su Director.
¿Cómo se propone ayudar en lo sucesivo al México
incrustado ya en la globalización e influir a que otros también lo
hagan?
En cuanto a la globalización, la opinión de Enrique
Barros es que no siente que sea satisfactoria; se está regresando al
mundo de una gran hacienda, existe la tienda de raya que es el
consumismo.
Supuestamente los países debían estar intercalando lo
mejor de cada uno para que el mundo fuera mejor; y no es así, todo se
circunscribe al intercambio de mercancías.
Cada cultura debía intercambiar lo mejor de sí misma.
En música, por ejemplo, Estados Unidos de Norteamérica ha desarrollado
sistemas para formar orquestas de muy alto nivel y es algo que no
recibimos en este intercambio.
Se le da ahora valor a cuestiones intrascendentes que
nos llegan a través de la televisión y del consumismo. Realmente la
globalización no beneficia en este sentido al enriquecimiento de las
culturas y al mejoramiento del mundo en que vivimos.
Hay mucho trabajo por hacer de parte de cada uno de los
que vivimos y contribuimos a la formación de nuestro mundo.
Yo invito a todos a que se acerquen a las bellas artes,
es un espejo en el que cada uno se ve retratado y ayuda para conocerse
mejor.
Regresar